Qué tamaño de peana elegir sin fallar
- 06/01/2026 09:04:30
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Cuando montas una miniatura y llega el momento de decidir qué tamaño de peana elegir, no estás resolviendo un detalle menor. La peana afecta a la estabilidad, al espacio que ocupa en mesa, a la lectura visual de la figura y, en muchos juegos, también a las reglas. Elegir bien desde el principio evita rehacer trabajo, repintar bordes o descubrir demasiado tarde que una miniatura no encaja donde debería.
Qué tamaño de peana elegir según el uso real
La primera pregunta no es cuánto mide la miniatura, sino para qué la vas a usar. No es lo mismo una figura pensada para juego competitivo que una miniatura de exhibición, un personaje para rol o una pieza de escenografía integrada en una escena. En mesa, la peana tiene una función práctica muy clara: marcar ocupación, dar estabilidad y mantener coherencia con el resto del ejército o banda.
Si la miniatura va a usarse en un sistema concreto, la referencia principal debe ser siempre ese juego. Muchos reglamentos asumen un diámetro o formato de peana determinado, y cambiarlo altera distancias, líneas de visión, contacto entre minis o espacio de despliegue. A veces el cambio parece pequeño, pero pasar de 25 mm a 32 mm ya se nota mucho cuando hay varias figuras trabadas o cuando una unidad debe entrar en cobertura.
Si no dependes de un reglamento cerrado, entonces manda el equilibrio entre tres cosas: proporción visual, estabilidad física y espacio para decorar. Una peana demasiado pequeña hace que la miniatura parezca apretada y sea más fácil de volcar. Una demasiado grande crea el efecto contrario: la figura se ve aislada, pierde presencia y ocupa más de lo necesario.
El tamaño de peana y la escala de la miniatura
La escala orienta, pero no decide por sí sola. En miniaturas de 28 mm o 32 mm, lo habitual es encontrar infantería en peanas redondas de 25 mm o 32 mm. La diferencia entre ambas no es solo estética. En 25 mm, la mini queda más compacta, útil para tropas básicas o figuras con postura cerrada. En 32 mm, respira mejor, especialmente si lleva capa, armas abiertas o una pose dinámica.
Con miniaturas grandes, el criterio cambia rápido. Una figura pesada, con centro de gravedad alto o apoyada sobre una sola pierna suele pedir más base aunque visualmente pudiera caber en menos. Aquí conviene pensar como modelista y no solo como jugador. Si la miniatura se cae con facilidad, terminará sufriendo en las uniones, en la pintura y en los elementos decorativos de la base.
También influye la silueta. Dos miniaturas de la misma altura pueden necesitar peanas distintas si una lleva lanza horizontal, cola, alas o una pose muy abierta. Por eso medir solo los pies no basta. Hay que valorar el volumen real que ocupa la miniatura cuando está terminada.
Medidas habituales que suelen funcionar
En términos generales, 25 mm suele encajar bien en infantería humana o humanoide compacta. Los 28 mm y 30 mm aparecen en gamas que buscan un punto intermedio o cierta compatibilidad. Los 32 mm se han vuelto muy comunes para infantería heroica moderna. A partir de 40 mm ya entramos en personajes voluminosos, infantería pesada o criaturas pequeñas de presencia destacada.
En peanas ovaladas o rectangulares, el razonamiento es el mismo, pero contando también el sentido del avance y el espacio longitudinal de la miniatura. Una montura, una criatura alargada o una pieza con postura agresiva suele agradecer una base ovalada porque reparte mejor el volumen sin exagerar el ancho.
Cuándo respetar la peana oficial y cuándo no
Si juegas a un sistema con medidas oficiales, respetarlas suele ser la opción más sensata. Evitas discusiones, mantienes compatibilidad con eventos y te aseguras de que la miniatura se comporte en mesa como está previsto. Esto vale especialmente en wargames donde el combate, las auras o la cobertura dependen de la base.
Dicho eso, hay casos en los que cambiar la peana tiene sentido. Uno muy habitual es la actualización de gamas antiguas. Miniaturas viejas venían a veces en bases más pequeñas que las actuales, y rebasearlas mejora mucho su presencia. Otro caso es el del pintor o coleccionista que prioriza acabado y composición sobre juego estricto. Si la mini va a una vitrina, tienes más margen para darle aire, añadir escenografía o reforzar la escena.
La clave está en no mezclar criterios sin pensarlo. Si un ejército entero usa una medida y un par de minis van en otra solo porque “quedaban mejor”, el resultado suele verse inconsistente. Mejor decidir una línea clara desde el principio.
Cómo saber qué tamaño de peana elegir en personajes y monstruos
Los personajes suelen pedir un poco más de base que la tropa estándar, incluso cuando el reglamento no obliga. No solo porque destaquen mejor, sino porque normalmente llevan poses más abiertas, elementos escénicos o piezas delicadas. Un personaje importante metido en una peana mínima puede quedar visualmente pobre.
Con monstruos y criaturas grandes, el error habitual es quedarse corto para ahorrar espacio. Eso acaba penalizando estabilidad y composición. Una criatura grande necesita una base que soporte peso, permita fijación sólida y deje margen para integrar la miniatura con el terreno. Si las patas o apoyos quedan pegados al borde, la pieza da sensación de ir forzada.
En estas minis conviene hacer una prueba en seco antes de pegar. Presenta la figura sobre varias peanas, mírala desde arriba y desde la altura de juego. Si la miniatura domina demasiado la base o parece a punto de salirse, sube un tamaño. Si queda perdida en una superficie vacía, baja o planifica mejor la escenografía.
La peana también cambia cómo se pinta y se presenta
Elegir peana no es solo una decisión de montaje. Afecta al acabado final. En una base pequeña, cualquier textura gruesa, roca o elemento decorativo compite enseguida con la miniatura. En una base más amplia, puedes contar algo más: un tramo de ruina, barro acumulado, nieve, vegetación o restos de combate. Pero más espacio no significa mejor resultado.
Una peana muy trabajada puede comerse la figura si no hay jerarquía visual. Esto pasa mucho con minis de tropa. Si vas a pintar un ejército, te interesa una base que puedas repetir con consistencia y sin disparar tiempos. Para exhibición o diorama, en cambio, una peana mayor abre posibilidades y compensa el esfuerzo adicional.
También importa el borde. Un borde limpio y proporcionado ayuda mucho a que la miniatura se vea terminada. Si la peana es demasiado pequeña, el borde gana demasiado protagonismo. Si es demasiado grande, el conjunto puede parecer pesado. Ese equilibrio se nota más de lo que parece cuando pones varias figuras juntas.
Errores frecuentes al elegir tamaño de peana
Uno de los fallos más comunes es basarse solo en lo que “cabe”. Que una miniatura entre físicamente no significa que esa sea su base correcta. Otro error es copiar medidas entre gamas distintas sin mirar proporciones reales. No todas las escalas de 32 mm se comportan igual, y no todas las esculturas heroicas tienen el mismo volumen.
También conviene evitar el rebaseado impulsivo. Cambiar una peana por estética puede obligarte a adaptar bandejas de movimiento, espumas de transporte o posiciones en escenografía. Si además la miniatura ya está pintada, el riesgo de dañar pies, tobillos o pintura del borde no es menor.
El último error es dejar la decisión para el final del proyecto. La peana influye en el pinneado, en la pose, en el peso y en la composición. Cuanto antes la decidas, mejor encajará todo lo demás.
Una forma práctica de decidir sin complicarte
Si dudas sobre qué tamaño de peana elegir, usa un criterio simple. Primero, comprueba si el juego marca una medida concreta. Si la marca, esa es tu referencia. Después, valora si la miniatura tiene una pose compacta o abierta, y si necesita más apoyo por peso o altura. Por último, piensa cuánto protagonismo tendrá la base en el acabado final.
Para tropa de línea, lo normal es priorizar uniformidad y funcionalidad. Para personajes, puedes permitirte un poco más de presencia si no rompe compatibilidad. Para exhibición, manda la composición. Y si estás montando una gama variada para mesa, mantener coherencia entre perfiles similares suele dar mejor resultado que afinar cada miniatura por separado.
En un catálogo especializado como el de Terrainandminis, donde conviven miniaturas, materiales de texturizado y accesorios de escenografía, se ve muy claro que la peana no es un complemento aislado. Es la base física y visual sobre la que descansa todo el trabajo posterior.
Si la elección te genera dudas, piensa en la miniatura ya terminada, colocada en mesa junto al resto. Esa imagen suele dar una respuesta más fiable que cualquier medida tomada con regla.