Guía para imanes en peanas de miniaturas
- 07/25/2026 09:54:03
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Una miniatura pintada no debería llegar a la mesa con el arma doblada, la peana desconchada o pegada a otras figuras dentro de una caja. Esta guía para imanes en peanas parte de un objetivo muy concreto: que cada unidad viaje, se despliegue y vuelva a guardarse sin castigar el trabajo de montaje y pintura.
Los imanes de neodimio son una solución sencilla, pero no todos sirven para todas las peanas. El diámetro, el grosor, el material de la base y el peso de la miniatura cambian mucho el resultado. Un imán demasiado débil no sujeta nada; uno excesivo puede despegarse al retirar la miniatura o arrancar la lámina metálica de una bandeja ligera.
Qué imán elegir para tus peanas
Para miniaturas de plástico o resina en peanas estándar, los imanes de neodimio cilíndricos son la opción habitual. Ocupan poco espacio, ofrecen buena fuerza de sujeción y se pueden encastrar en la parte inferior si la peana tiene altura suficiente. La referencia más útil no es solo el diámetro: hay que mirar también el grosor y la fuerza real del imán.
En una peana redonda de 25 o 28 mm, un imán de 5 x 2 mm suele funcionar bien para infantería ligera. En peanas de 32 mm, 40 mm o en miniaturas algo más pesadas, un 5 x 3 mm o un 6 x 2 mm ofrece mayor margen. Para miniaturas metálicas, caballería, monstruos pequeños o conversiones con mucho peso en altura, es preferible repartir la sujeción con dos imanes antes que instalar uno enorme en el centro.
La escala de la miniatura no decide por sí sola. Una figura de 28 mm de metal con una pose inclinada puede exigir más agarre que un vehículo de plástico ancho y bajo. También importa la bandeja: una caja con chapa de acero tiene mejor respuesta que una lámina muy fina, mientras que una superficie de aluminio no atraerá el imán.
Medidas orientativas según el tipo de miniatura
Como punto de partida, estas combinaciones suelen ser prácticas:
- Infantería ligera de plástico en 25-32 mm: un imán de 5 x 2 mm.
- Infantería metálica, personajes o peanas de 40 mm: un imán de 5 x 3 mm o de 6 x 2 mm.
- Caballería, motos y miniaturas con centro de gravedad alto: dos imanes de 5 x 2 mm separados.
- Monstruos, vehículos y peanas grandes: varios imanes repartidos cerca de las zonas de carga.
Son referencias, no reglas cerradas. Si la miniatura pesa poco pero la vas a transportar en vertical, conviene subir un paso la fuerza. Si la caja se mueve poco y las miniaturas van en horizontal, una sujeción moderada facilita mucho sacar cada pieza sin forzarla.
Cómo colocar imanes en peanas sin estropearlas
El montaje más limpio consiste en alojar el imán dentro de la peana. Así no aumenta la altura de la miniatura y la base sigue apoyando plana sobre la mesa. Muchas peanas de plástico tienen una cavidad inferior preparada para ello, aunque no siempre coincide con la medida que necesitas.
Antes de pegar, presenta el imán en seco. Comprueba que queda por debajo del borde inferior o, como mínimo, a ras. Si sobresale aunque sea un poco, la miniatura puede balancearse durante la partida y el imán recibirá golpes continuos al apoyarla.
Para abrir o ampliar un hueco, utiliza una broca del mismo diámetro que el imán y trabaja despacio. En plástico, una herramienta manual o un taladro a baja velocidad reduce el riesgo de atravesar la peana. En resina, avanza con especial cuidado: genera polvo y puede quebrarse si aplicas demasiada presión. Una mascarilla adecuada y limpieza posterior del área de trabajo son recomendables al perforar resina.
El cianocrilato es rápido y suele bastar para imanes pequeños, siempre que las superficies estén limpias. Para imanes grandes, peanas pesadas o cavidades con holgura, la masilla epoxi o un adhesivo bicomponente aporta más cuerpo y resistencia. No llenes el hueco hasta arriba sin comprobar la profundidad: el pegamento puede empujar el imán y dejarlo sobresaliendo.
La polaridad: el error que obliga a repetir el trabajo
Todos los imanes deben quedar orientados en la misma dirección. Parece obvio, pero es uno de los fallos más frecuentes cuando se montan decenas de miniaturas. Si un imán queda invertido, la figura será repelida por la bandeja o por la plantilla metálica que estés usando.
La forma más segura es crear una pila de imanes y pegar siempre el que está en la misma cara de la pila. Marca esa cara con un rotulador permanente antes de empezar. Si trabajas por unidades, coloca un imán sobre la chapa de transporte, aplica adhesivo en la cavidad de la peana y baja la miniatura sobre él. Deja secar sin moverla: así la polaridad queda igualada automáticamente.
Evita acercar una pila grande de neodimio a miniaturas ya montadas. La atracción puede hacer que choquen entre sí, y los imanes son quebradizos. Un impacto fuerte puede partirlos o saltar pequeños fragmentos.
Imanes, arandelas y láminas metálicas
No siempre hace falta magnetizar las dos partes. Para transportar miniaturas, lo normal es poner el imán en la peana y usar una caja, bandeja o maletín con superficie ferromagnética. El acero funciona; el aluminio, el cobre y la mayoría de inoxidables no.
Las arandelas metálicas tienen otro uso útil: permiten que una peana magnetizada se adhiera a bandejas de movimiento, expositores o soportes. También pueden pegarse bajo peanas huecas cuando no hay espacio suficiente para un imán encastrado. A cambio, añaden altura y pueden dejar un acabado menos limpio, especialmente en peanas pequeñas.
Una lámina autoadhesiva de acero dentro de una caja es cómoda, pero debe tener suficiente grosor y buena fijación. Si el adhesivo se despega al retirar figuras, reforzarla con cinta de doble cara de calidad o adhesivo de contacto evita que la hoja se levante. Haz una prueba con la miniatura más pesada antes de magnetizar todo el ejército.
Casos en los que un imán no es la mejor solución
Las peanas transparentes, muy finas o con una parte inferior muy detallada requieren otro enfoque. Perforarlas puede dejar marcas visibles, y pegar un imán externo rompe la estética. En esos casos, una arandela fina oculta bajo una capa de textura o un sistema de espuma bien cortada puede ser preferible.
Tampoco conviene buscar una fijación extrema. Una miniatura de resina con tobillos finos puede quedar perfectamente inmóvil en la caja, pero sufrir al despegarla de una chapa demasiado potente. La fuerza necesaria es la que evita deslizamientos y caídas durante el transporte normal, no la que obliga a sujetar la peana con ambas manos.
Los imanes deben mantenerse alejados de dispositivos sensibles, tarjetas con banda magnética y piezas electrónicas. Si transportas dados, herramientas o escenografía con partes metálicas junto a las miniaturas, conviene separar compartimentos para que no se adhieran entre sí durante el viaje.
Preparar un sistema de transporte que funcione
Magnetizar las peanas tiene más sentido cuando forma parte de un conjunto. Mide el interior de la caja antes de instalar la superficie metálica y deja espacio entre filas para coger las miniaturas por la peana, no por el arma o la capa. Las unidades con lanzas, estandartes o alas necesitan más separación aunque el imán sea fuerte.
Para ejércitos grandes, identifica bandejas por facción, unidad o tamaño de peana. Esto acelera el despliegue y reduce el tiempo que una miniatura pasa en la mano. Si además pintas las peanas con arena, nieve, vegetación o efectos de agua, protege el borde inferior durante el montaje para que el adhesivo y el polvo no interfieran con el apoyo.
Empieza por una escuadra de prueba y úsala en un trayecto real. Si puedes inclinar la caja sin que las figuras se desplacen, pero retirarlas sin tensión, ya tienes la referencia adecuada para el resto del proyecto. Ese pequeño ensayo ahorra muchas peanas repetidas y deja más tiempo para lo que importa: pintar, montar escenografía y poner las miniaturas en mesa.