Blog

I Torneo Martillo de Magritta: Warhammer Fantasy en Ajalvir

I Torneo Martillo de Magritta: Warhammer Fantasy en Ajalvir

El Martillo de Magritta hace rodar los dados de Warhammer Fantasy en Ajalvir

82 generales llegados de distintos puntos de España y hasta de Turquía se reunieron el pasado 27 de junio en Ajalvir para celebrar una jornada dedicada a Warhammer Fantasy, marcada por la competición, la pintura, la creatividad y, sobre todo, la pasión por un juego que sus aficionados se niegan a dejar morir.

El pabellón polideportivo de Ajalvir se convirtió el pasado 27 de junio en un auténtico campo de batalla fantástico. Allí se celebró el I Torneo Martillo de Magritta, una cita que reunió a 82 jugadores de Warhammer Fantasy dispuestos a enfrentarse sobre las mesas, pero también a compartir una afición que, casi una década después de que Games Workshop dejara de dar soporte al juego original, continúa congregando a cientos de aficionados.

Durante toda la jornada, los ejércitos de miniaturas tomaron las mesas de juego para disputar sus batallas dentro del reglamento conocido como Sexta Ampliada. Enanos, orcos, elfos, muertos vivientes, hombres rata, caballeros y otras criaturas de este universo fantástico volvieron a enfrentarse en una jornada en la que el resultado de las partidas era solo una parte de la experiencia.

Mucho más que ganar batallas

Uno de los atractivos del Martillo de Magritta fue precisamente que la competición no se limitó a determinar quién era el mejor general.

El torneo contó con categorías y reconocimientos destinados a premiar diferentes facetas del hobby: desde el mejor ejército pintado o el mejor trasfondo, hasta el mejor conversión para aquellos jugadores capaces de transformar y personalizar sus miniaturas, pasando por el premio a la lista más original.

Y, como no podía ser de otra manera en un evento de estas características, también hubo espacio para el humor con uno de los trofeos más particulares del torneo: la cuchara de palo, destinada al último clasificado.

Porque en Warhammer, especialmente cuando se reúnen aficionados con años de experiencia, no todo gira alrededor de la victoria. Preparar un ejército, pintarlo, construir su trasfondo, diseñar la lista y compartirlo todo con otros jugadores forman parte esencial de un hobby que combina estrategia, modelismo y creatividad.

Mantener vivo un mundo fantástico

El encuentro también sirve para entender la particular relación que muchos aficionados mantienen con el Warhammer Fantasy original.

Games Workshop abandonó este juego en 2015, poniendo fin a una etapa para una comunidad que durante años había construido ejércitos y universos alrededor de una ambientación en la que diferentes razas luchaban por la supervivencia en un mundo al borde del colapso.

Sin embargo, el final del soporte oficial no significó el final del juego para sus seguidores.

Parte de la comunidad decidió continuar organizándose por su cuenta, adaptando reglamentos y creando nuevas formas de disfrutar de las partidas. De esta manera, los propios jugadores fueron tomando las riendas de su afición y organizando encuentros para mantener vivo un juego que seguía teniendo una comunidad fiel.

El regreso de la ambientación por parte de Games Workshop en 2024, con The Old World, abrió una nueva etapa oficial para este universo. Pero eventos como el Martillo de Magritta muestran que una parte de la comunidad ya había desarrollado sus propias formas de mantener viva aquella experiencia.

Ajalvir se convierte en punto de encuentro

El torneo fue posible gracias a la colaboración entre las asociaciones madrileñas Leyendas en Miniatura y Club Panzerhammer, ambas con experiencia en la organización de este tipo de encuentros, y al apoyo del Ayuntamiento de Ajalvir, que permitió disponer del pabellón polideportivo para celebrar el evento.

El resultado fue una jornada de grandes dimensiones para un torneo organizado desde la propia comunidad.

A los 82 participantes hubo que sumar un amplio equipo de organización encargado de tareas tan diversas como el montaje y desmontaje de las mesas, lonas y escenografía, el arbitraje de las partidas, los jurados de pintura y relatos o la cobertura fotográfica.

Y es que si hay algo que caracteriza a Warhammer es que se trata de un hobby especialmente visual.

Las mesas del torneo se llenaron de escenografías y escenarios capaces de transformar el pabellón en un pequeño mundo de fantasía: pirámides, monolitos, lagos, edificios derruidos, puentes, campos de cultivo, colinas y murallas sirvieron como escenario para las batallas.

Un torneo con acento internacional

La convocatoria consiguió atraer jugadores de numerosos puntos de España. Entre los participantes hubo aficionados procedentes de Navarra, Sevilla, Guadalajara, Murcia, Baleares, Castellón, Málaga, Valencia, Cuenca, Huesca, Madrid, Albacete y Alicante.

Y la convocatoria incluso cruzó las fronteras españolas, con la presencia de un participante llegado desde Turquía.

La variedad geográfica demuestra hasta qué punto este tipo de eventos funcionan como puntos de encuentro para una comunidad dispersa por todo el territorio. Muchos de los jugadores ya se conocen de otros torneos y tienen la oportunidad de reencontrarse varias veces al año en distintos puntos de España.

Miniaturas, pintura y un hobby que no deja de crecer

El componente competitivo es solo una parte de todo lo que rodea a estos encuentros. A su alrededor existe una auténtica cultura del modelismo y la pintura, con una amplia variedad de productos especializados.

El evento contó con el apoyo de Terrain and Minis, que colaboró como patrocinador y permitió ampliar la cantidad y variedad de premios sorteados entre los participantes.

Pinceles, pinturas, pigmentos, tintas, masillas y herramientas para transformar miniaturas conviven con dados, marcadores, contadores y otros accesorios. Y, por supuesto, con uno de los elementos que más contribuyen a crear la atmósfera de las partidas: la escenografía.

En una mesa de Warhammer, una colina puede convertirse en una posición estratégica, una muralla en una defensa desesperada o un edificio en ruinas en el escenario de un enfrentamiento decisivo. Todo ello contribuye a que cada partida tenga una identidad propia.

Calor, dados y muchas ganas de repetir

La jornada estuvo marcada por unas temperaturas elevadas, pero el calor no impidió que el ambiente entre los participantes fuese uno de los aspectos más destacados del encuentro.

Más allá de los resultados de las partidas, la organización puso en valor la camaradería entre los jugadores, muchos de los cuales se encuentran periódicamente en torneos celebrados en diferentes lugares de España.

Y si algo dejó claro el final de esta primera edición es que existe interés por repetir la experiencia.

Antes incluso de que terminase completamente el evento, los organizadores ya habían recibido mensajes de participantes interesados en regresar a Ajalvir para una segunda edición.

Así que, si los planes siguen adelante, 2027 podría traer una nueva batalla al pabellón polideportivo de Ajalvir.

Los ejércitos tendrán tiempo para prepararse, las miniaturas para recibir una nueva capa de pintura y los generales para estudiar sus próximas estrategias.

Y, como siempre, quedará una última incógnita por resolver:

¿De qué lado estarán los dados la próxima vez?

Iniciar sesión

Megamenu

Comparar0Mi lista de deseos0

Carrito

Su carrito está vacío.